¿Miedo impuesto o luchar por el Vivir Bien?

En marzo del 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el coronavirus como una pandemia. En pocos días, colapsaron los sistemas de salud en países “desarrollados”.

Abya Yala (Latinoamérica) se vio invadida por el miedo, porque los sistemas de salud públicos son precarios, gracias a una larga tradición política neoliberal, caracterizada por delegar sus responsabilidades al sector privado. A menudo se escucha decir que, el sistema público de salud, educación, entre otros, son malos, y que solo los ricos tienen derecho a estos servicios pues pueden pagar por ellos.

En Bolivia no es diferente, si bien el gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS-IPSP) implementó el Sistema Único de Salud (SUS) con la intención de revertir esta situación, donde el Estado debía hacerse cargo de sus responsabilidades, este esfuerzo fue tardío.

Las bolivianas y los bolivianos habíamos decidido en la Asamblea Constituyente (AC) la necesidad de implementar el SUS universal, gratuito, equitativo, intracultural, intercultural, participativo, con calidad, calidez y control social, y así lo plasmamos en la Constitución Política del Estado (CPE) en 2009, sabiendo que la salud es un derecho fundamental y su atención una deuda de los gobiernos al pueblo.

Ciertos grupos económicos, sociales, y de poder político, fueron los principales opositores del SUS, sin embargo, no es la única razón por la que aún tenemos deficiencias en la atención de la salud, pues si hubiéramos comenzado a librar esta batalla años atrás, posiblemente encontraríamos un sistema un poco más fortalecido e institucionalizado.

Planteamos esto desde la crítica y autocrítica de quienes decidimos construir e impulsar el Proceso de Cambio revolucionario desde el pueblo, desde las organizaciones sociales, pero con todas las críticas y las falencias: ¡se hizo! Nos encontrábamos dando nuestros primeros pasos para lograr el SUS y este proceso fue truncado por el golpe de Estado en noviembre de 2019.

La toma violenta del poder por parte del gobierno de facto generó un escenario de incertidumbre, represión, persecución y crisis política. Este es el que recibe la pandemia. Nepotismo, préstamos millonarios, continuas quejas del sector de salud por falta de implementos de bioseguridad, corrupción y uso indebido de bienes del Estado, sumado a las crisis constantes del gabinete de Áñez, solo reflejan el intento de manutención del poder por la fuerza y manipulación del miedo.

Gobernar es hacer política, y hacer política es consensuar; encontrar causas y soluciones a los problemas graves que aquejan a la sociedad. Por eso es necesario tener representantes válidos para consensuar con el pueblo, y no se es válido si ha sido impuesto.

Se cuestiona que muchas voces pidan que se celebren las elecciones generales, no comprenden que una presidenta autoproclamada, que llegó al Senado gracias a una alianza partidaria que solo obtuvo el 20% de apoyo nacional en 2014, no tiene ninguna representatividad, ni legitimidad. Áñez ingresó al exPalacio de Gobierno con la Biblia en mano, en un Estado laico, y desde entonces ha preferido gobernar desde el miedo con policías y militares en las calles.

La crisis sanitaria nos presenta un panorama desalentador en la lucha por el Vivir Bien, proyecta una profunda crisis económica futura, que agudizará las brechas y desigualdades sociales y económicas. Todo lo que vaya a ser propuesto como solución solo tendrá éxito si el pueblo es incluido, respetado y valorado.

Exigir elecciones no es un capricho, es la lucha legítima por recuperar la democracia para el pueblo. Desde el Feminismo Comunitario Abya Yala reafirmamos que los cambios estructurales no pasan por los gobiernos, pues las revoluciones las hacemos los pueblos, pero ante la negligencia del gobierno de facto en la atención de la pandemia, las medidas económicas, el atentado contra la libertad de expresión, la salud y por ser un gobierno ilegítimo, exigir ¡Elecciones ya, con medidas de bioseguridad por la vida! es una necesidad del pueblo.

La Epoca. Bolivia 2020

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